Procedimientos para articular institucionalmente el espacio multinacional panibérico o iberófono

Desde la concepción paniberista, para articular institucional y oficialmente el espacio multinacional de países de lenguas ibéricas propuesto, hay varias posibles vías principales:

  • Por un lado, el establecimiento de marcos de cooperación y concertación formales entre los organismos iberoamericanos y la CPLP, que reconozcan y aprovechen la realidad de la existencia de facto de un gran espacio internacional iberohablante.
  • Por otro lado, la ampliación de los organismos iberoamericanos hacia los países lusófonos de África y Asia, la República hispanohablante Guinea Ecuatorial y otras comunidades hispanohablantes y lusófonas del mundo. Esta ampliación puede ser “plena”, pasando esos países a ser miembros de los organismos iberoamericanos, o “limitada”, asociándose como Estados observadores.

Hasta 2014 no se habían concluido marcos formales de colaboración sustantivos y de largo alcance entre los principales organismos iberoamericanos y la CPLP. Sin embargo, en el ámbito de las Cumbres Iberoamericanas existe la figura del Observador Asociado establecida en 2008 en virtud del Consenso de San Salvador sobre las Modalidades de Participación en la Conferencia Iberoamericana. Según este acuerdo internacional, podrán obtener esa categoría de Observador Asociado los Estados que compartan afinidades lingüísticas y culturales con los miembros de la Conferencia Iberoamericana, o los que, no compartiendo tales afinidades, puedan realizar aportaciones sustantivas al ejercicio de cooperación iberoamericana.

En este sentido, tienen una preferencia teórica para vincularse como países observadores a la Conferencia Iberoamericana los países “afines lingüística y culturalmente”, es decir, los países de lenguas portuguesa y española no iberoamericanos (Angola, Cabo Verde, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe, Timor Oriental, y también Filipinas, el Caribe no hispánico, Estados Unidos…). La asociación de estos países, o de una parte sustancial de los mismos, supondría un cierto grado de articulación del espacio multinacional propuesto por el paniberismo.

En los primeros años de vigencia del Consenso de San Salvador se ha priorizado particularmente la incorporación de Observadores Asociados no afines lingüística y culturalmente (Bélgica, Holanda, Francia o Japón), aunque también existen algunos Observadores Asociados que sí son afines culturalmente al conjunto iberoamericano, si consideramos a Filipinas o a países como Haití y Marruecos.

Cabe subrayar que tanto la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura como la Organización Iberoamericana de Seguridad Social cuentan entre sus miembros plenos con la República de Guinea Ecuatorial. Por esta razón, una eventual petición formal de adhesión de algún país africano de lengua portuguesa no podría ser denegada sin que tal negativa supusiese una cierta discriminación hacia la lusofonía. Por ello y otras razones, se estima la posibilidad de que esas organizaciones caminen en los próximos años a convertirse en instituciones representativas del espacio multinacional de países de lenguas ibéricas.